jueves, 9 de enero de 2020

Mis 7 vinos para el apocalipsis

Acabado el 2019, es hora de hacer balance y afrontar el nuevo año. Este año que acabó me deja sensaciones agridulces. Por un lado, la satisfacción de haber aprendido más que nunca sobre enología y haberme cruzado en este camino con grandes personas que le ponen pasión cada día a su labor por promocionar el vino de una u otra manera. Por otro, la sensación amarga de no terminar de llegar a todo el mundo y que mi esfuerzo e ilusión se vea un poquito más recompensada. Dicho esto, espero que el este 2020 sea un gran año, a pesar de los peores vaticinios que nos llegan de diferentes frentes. Por ello y ante las diferentes amenazas que sobrevuelan, a saber; cambio climático, gobierno de futuro incierto, zombies, espíritus o compañeros de trabajo tóxicos, entre otros, he decidido hacer mi propia lista de los mejores vinos para afrontar tal futuro desalentador. Durante todo el año he de leer listas del tipo " Los 10 mejores vinos por menos de 10 euros" , " Los 10 mejores vinos del supermercado" o " Los 10 mejores vinos gourmet ". Cada cual que saque sus propias conclusiones sobre estas listas que en ocasiones me resultan un tanto sospechosas en cuestión de imparcialidad y objetividad. Los 10 mejores vinos no existen, no nos engañemos.
Dicho esto, ahí van mis 7 vinos para el apocalipsis.

       1. Juan Gil Etiqueta Azul  (20 euros)

Un excelente vino de Jumilla en donde la uva Monastrell se nos muestra en todo su esplendor acompañada de Cabernet Sauvignon y  Syrah. Un vino complejo, concentrado pero de tanino suave y elegante. Para disfrutarlo en la mesa mientras hablas de política con tu suegro.   


      2. Calar del río Mundo  (18 euros)

Una grata sorpresa de los vinos de la Tierra de Castilla. Los viñedos de tempranillo plantados en el suelo volcánico del Campo de Calatrava le confieren a este vino unas notas minerales muy interesantes.Complejo, frutal y equilibrado. Un vino equilibrista que soporta a la perfección su complejidad. Para disfrutarlo bajo una lluvia de meteoritos.
     
      3. Mirlo Blanco  (37 euros)

Lo sé, no es el vino más barato del mundo (estamos acostumbrados a no rascarnos el bolsillo con los blancos), pero si estamos en medio del apocalipsis no nos debería importar comprar y degustar este excepcional coupage de albillo real, viognier y sauvignon blanc. Mineral, fresco, elegante y estructurado. Un vino elaborado con paciencia y cuidado. Un vino excelente.

Juan Gil        Calar del río Mundo         Mirlo Blanco

      4. Caíño Rosado de Abadia da Cova  (16 euros)

Viticultura heróica, es decir, jugarse el tipo en bancadas para lograr un vino expresivo, frutal y brutal a la vez que sutil y fresco. Una uva autóctona gallega para sobrellevar cualquier hecatombe. Vino ideal para una cita romántica en un refugio antinuclear.

      5. Garnacha de Bernabeleva de Navaherreros  (14 euros)

Una excelente garnacha de Madrid: potente pero de tanino suave cual piel de melocotón. Un vino que te golpea como un huracán pero te lleva suavemente de nuevo a la tierra. Lo puedes beber mientras esperas la llegada de cualquier terremoto que te hará la espera más llevadera.

      6. Enclave tinto de Finca los Aljibes  (24 euros)

Un vino albaceteño de variedad monastrell, un manchego con alma mediterránea que quita el sentido. Antes de que La mancha se convierta en el desierto del Sáhara debes probar este vino. Bálsámico, complejo en boca y persistente. Uno de los pocos vinos que me ha sorprendido este año...


Caíño Rosado   Bernabeleva     Gramona         Enclave


Cierro mi particular lista con el Gramona Imperial (16 euros), un cava brutal de burbuja fina con una crianza de 60 meses y unos toques chispeantes de manzana y bolleria. Un estupendo cava para disfrutar en cualquier ocasión, lo mismo si eres Anibal Lecter y te das un homenaje como si quieres brindar por el final de la III Guerra Mundial.

Bromas aparte, los vinos y espumosos de los que he hablado en este artículo han conseguido llegar a mi corazoncito en este 2019 y sorprenderme de una u otra manera, por su fuerza, por su originalidad o por alejarse del convencionalismo enológico.
¡Brindo por poder disfrutar de ellos y por que el mundo no se acabe...¡
¡Salud!

Share:

viernes, 27 de diciembre de 2019

Bodega Del Nero: Los Últimos Románticos

Hace ya casi un año que comencé mi andadura en las redes tratando de haceros descubrir propuestas interesantes de enoturismo y exponiendo mi opinión sobre diversos temas de enología y de la cultura del vino en general. En estas fechas he querido recuperar este artículo que escribí a propósito de mi visita a Bodegas Del Nero en Chinchón y que meses más tarde serviría de punto de partida para la realización de mi trabajo de fin de curso de Enoturismo y promoción del vino en el INEA.
Bodegas Del Nero es un claro ejemplo de muchas de las bodegas de la Comunidad de Madrid. Bodegas con varias generaciones de historia que conservan la tradición como estandarte pero que se adecuan poco a poco a las tendencias del enoturismo y la enología moderna sin perder sus señas de identidad.

Un solar inmenso junto a la Bodega del Nero deja entrever varias tinajas que tratan de mantenerse en pie a pesar de las inclemencias del tiempo y la erosión del terreno en donde se encuentran asentadas.
Ésta bien podría ser la imagen o la metáfora de Bodega del Nero y por ende de las pequeñas bodegas de Madrid, que resistieron a la crisis, otras muchas se quedaron por el camino, y que ahora se han adaptado a los nuevos tiempos. Tiempos de nuevas técnicas de vinificación, de la moda del enoturismo o del marketing del vino.
Si bien Bodegas del Nero se ha adaptado a los tiempos, conserva ese halo de tradición y encanto de las que ya pocas bodegas pueden presumir. Quizá ese sea el valor añadido de esta pequeña bodega que ha sabido llevar el enoturismo al terreno de lo tradicional para enseñarnos que se pueden continuar realizando vinos con métodos tradicionales sin renunciar a la calidad y el buen hacer.
Fundada en 1870, presume ser la bodega más antigua de Madrid en funcionamiento y es que ya van por la quinta generación desde que comenzara a vender sus vinos tintos y blancos en pellejo en las provincias de Segovia y Valladolid y en el propio Chinchón.

Fachada de la Bodega Del Nero


Poseen cuarenta hectáreas de viñedo propio en donde cultivan en espaldera y vaso las variedades tempranillo, graciano, malvar y airén en diferentes tipos de suelo (arcilloso, arenoso y yeso), lo que confiere a sus vinos una seña de identidad propia en función de este suelo. La producción total ronda los 150.000 kilos de uva al año.
Ya desde el proceso de vendimia es donde comienza ese gusto por hacer las cosas de una manera tradicional, con mimo y esmero para que la uva llegue en el mejor estado. Se vendimia a mano y la uva es enviada a la bodega en cajas de plástico para comenzar el proceso de vinificación en las mejores condiciones.
Y aquí es donde los métodos tradicionales alcanzan su mayor expresión, en el momento de la fermentación. Nada de acero inoxidable, la clásica tinaja de barro tiene aquí su gran protagonismo. Tinajas de barro de 4000 litros en donde el vino fermenta durante aproximadamente 15 días y en donde va adquiriendo esos matices de vino clásico, de vino de la tierra...
A partir de ahí comienzan las catas y se va viendo donde va cada vino, a granel, a joven, a barrica para envejecerse. Los planes de vinificación de las grandes bodegas aquí no sirven, aquí se decide con la experiencia de los años y la observación que los años les han ido dando a Álvaro y Roberto, quinta generación de bodegueros, jóvenes pero sobradamente preparados para continuar con la tradición familiar.

Sala de barricas

Noventa y cinco barricas esperan los mejores caldos para ir redondeándolos y crear vinos con personalidad: Neri Crianza y Valdeliceda, sus dos vinos insignia que han ganado numerosos premios Viña de Madrid en los últimos años.
Además Neri Tinto, un joven afrutado y fácil de beber y Neri Blanco, un clásico vino de Madrid con las variedades Airén y Malvar.
Y en la boca y en el recuerdo, un buen sabor después de una visita cargada de anécdotas, unas explicaciones sencillas pero muy instructivas sobre el hacer del vino y sobre todo la transmisión de una filosofía de bodega basada en la tradición, en el mirar hacia adelante pero sin olvidar el pasado y en usar la intuición que la experiencia te ha dado para tratar de realizar unos vinos que digan algo...

                                                              Bodega Del Nero

                                              Calle de Don Ramiro Ortiz de Zárate, 6
                                                                  Chinchón
                                                                    Madrid

Share:

martes, 10 de diciembre de 2019

Vivir el vino en dos minutos: Bodega Urbana

Hay que reconocer que su ubicación no es la más glamurosa del mundo, no esperes viajar a la Castellana para venir aquí, más bien tendrás que llegar a un curioso Polígono Industrial en Las Rozas en donde conviven concesionarios de coches, naves industriales de lo más variopinto, bares de copas y restaurantes con una oferta más o menos variada.
Lo que hace especial este lugar es su originalidad, tanto en propuesta culinaria como en arquitectura. Una pequeña bodega te da la bienvenida. La Bodega Urbana no es sino una sala en donde puedes elegir el vino que vas a beber durante la cena. Varios depósitos de acero albergan varias variedades de uva como Garnacha, Merlot, Cabernet Sauvignon o Monastrell. Además del coupage propuesto por el restaurante, que va cambiando cada mes, puedes hacer tus propias mezclas supervisado por el enólogo que, probeta en mano, buscará tu mezcla perfecta y que podrás llevarte a casa embotellada en el mismo lugar. Aunque en la bodega no se realiza ningún tipo de proceso de elaboración, el vino de las diferentes variedades proviene de diferentes bodegas de reconocidas zonas vitivinícolas y os aseguro que el vino que probé, un tempranillo crianza de la zona de Roa, en Ribera de Duero, tenía unos aromas bastante expresivos y un tanino pulido.

Bodega Urbana en Las Rozas


La carta, aunque no demasiado extensa, cumple con creces las expectativas con platos en donde se combina lo tradicional con la cocina creativa. A destacar, entre otros platos, la coca de sardina, los raviolis de carne de pato y setas o cualquiera de sus carnes y pescados como plato principal. Carta de platos y de vinos a precios más que razonables.
En cuanto al servicio he de decir que es excelente y aunque nuestro camarero se puso algo nervioso al hacerle alguna pregunta sobre el vino servido (tranquilo amigo, no soy un crítico de la Guia Michelín), estuvieron siempre atentos a que no faltase de nada y midiendo bien los tiempos del servicio. En definitiva, un lugar diferente para disfrutar del vino y de propuestas culinarias distintas...

Bodega Urbana
P.I. Európolis, Calle Copenhague, 8, 28232 Las Rozas, Madrid
Horario: Domingo a Miércoles: 13:00 a 00:30h
Jueves, Viernes y Sábado: 13:00 a 02:00h
Horario Cocina: 13:00 a 17:00 y 20:00 a 23:30

Share: