martes, 17 de septiembre de 2019

Cooperativa Argandeña, un ejemplo de tradición y adaptación

Como algunas de las historias que conocemos en nuestra vida, me topé con la historia de esta cooperativa casi por casualidad en mi visita a Fitur hace un par de años.
En el stand de Arganda del Rey estaba Cipri Guillén y su mujer Cristina, dando a probar los vinos y aceites de la cooperativa y explicando a todo el que quisiera escuchar el duro trabajo del campo y la lucha por sobrevivir en una región como Madrid, que no para de crecer demografica y urbanisticamente.
Lo que más me llamó la atención fue el brillo en los ojos de Cipri, ese brillo que poseen las personas que aman su trabajo y le dedican toda su pasión. Me explicó como ha ido evolucionando la cooperativa de más a menos productores y el gran esfuerzo que se realizó en 2002 para renovar las instalaciones y la maquinaria con el fin de mejorar si cabe los caldos que allí se realizan y ofrecer un vino de calidad y matices, alejado de aquel vino cosechero de taberna  que se ofrecía en los establecimientos de Madrid durante los siglos XIX y XX.
Un germén de la cooperativa de Arganda se remonta a 1800 cuando ya se producía el vino en la mayor subzona vinícola de madrid y se guardaba en tinajas en diferentes cuevas diseminadas por todo el casco antiguo de Arganda.
La vinícola de Arganda posee más de 80 años de historia realizando aceite y vino aunque este camino no ha sido fácil.

Viñedos y olivos en Arganda

Según me contó Cipri, en los últimos veinte años el número de cooperativistas y terreno cultivado tanto de vid como olivo se ha reducido en un 80% y hoy en día son 58 socios cooperativistas que se dedican al vino por los 350 que había hace dos décadas. La producción de aceite ha pasado de las 900 hectáreas de olivar a la mitad,450.
El enorme crecimiento urbanístico de Arganda, el abandono paulatino del campo al ser un trabajo duro y según mi opinión también la falta de protección institucional del sector primario (Agricultura y Ganaderia) en décadas pasadas, han pasado factura al campo en la Comunidad de Madrid.
Este hecho es lo que da valor a las personas que aún luchan por la tierra y lo que nos puede ofrecer.
Y en este sentido, aunando tradición y adaptación a los nuevos tiempos, cooperativas como la de Arganda han decidido apostar por la venta online y por la creación de una originalísima ruta enoturística que nos muestra el trabajo del campo de primera mano de alguien que sabe de lo que habla porque el campo es su vida y su pasión, desde como se trabaja la tierra in situ a como se producen los vinos actualmente, mostrando como ha evolucionado la maquinaria y el resultado de todo el proceso de elaboración con la cata de varios de sus vinos. Tenéis toda la información en la web.

Sala de barricas de la Vinícola Argandeña

Vinos tintos de la variedad Tempranillo y Syrah y blancos de las variedades Airén y Malvar, un clásico de los vinos de Madrid componen un catálogo de vinos que han obtenido numerosos premios en los concursos de cata, poniendo en relieve la evolución de la cooperativa en cuanto a la calidad de sus caldos.
Su aceite virgen extra de las variedades corniblaca, manzanilla y picual extraído de olivos centenarios muchos de ellos, suponen otra muestra de cuidado extremo de la materia prima para producir un aceite de gran calidad.
¿ Alguna vez os habéis parado a pensar la riqueza del campo de Madrid y lo poco que lo valoramos?
Está claro que hoy en día el turismo está comezando a ocupar el principal lugar en la economía de la región y recibe gran parte del apoyo económico y social de las instituciones pero iniciativas como la de la Cooperativa de Arganda o las de las diferentes bodegas de la región forman ya parte de nuevas visiones de hacer turismo preservando los valores tradicionales y mostrando trabajos casi olvidados que ponen el valor el origen de los alimentos o bebidas que probamos todos los días y que no nos paramos a pensar cúal es su origen y el esfuerzo que supone la producción de éstos...
Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario