viernes, 27 de diciembre de 2019

Bodega Del Nero: Los Últimos Románticos

Hace ya casi un año que comencé mi andadura en las redes tratando de haceros descubrir propuestas interesantes de enoturismo y exponiendo mi opinión sobre diversos temas de enología y de la cultura del vino en general. En estas fechas he querido recuperar este artículo que escribí a propósito de mi visita a Bodegas Del Nero en Chinchón y que meses más tarde serviría de punto de partida para la realización de mi trabajo de fin de curso de Enoturismo y promoción del vino en el INEA.
Bodegas Del Nero es un claro ejemplo de muchas de las bodegas de la Comunidad de Madrid. Bodegas con varias generaciones de historia que conservan la tradición como estandarte pero que se adecuan poco a poco a las tendencias del enoturismo y la enología moderna sin perder sus señas de identidad.

Un solar inmenso junto a la Bodega del Nero deja entrever varias tinajas que tratan de mantenerse en pie a pesar de las inclemencias del tiempo y la erosión del terreno en donde se encuentran asentadas.
Ésta bien podría ser la imagen o la metáfora de Bodega del Nero y por ende de las pequeñas bodegas de Madrid, que resistieron a la crisis, otras muchas se quedaron por el camino, y que ahora se han adaptado a los nuevos tiempos. Tiempos de nuevas técnicas de vinificación, de la moda del enoturismo o del marketing del vino.
Si bien Bodegas del Nero se ha adaptado a los tiempos, conserva ese halo de tradición y encanto de las que ya pocas bodegas pueden presumir. Quizá ese sea el valor añadido de esta pequeña bodega que ha sabido llevar el enoturismo al terreno de lo tradicional para enseñarnos que se pueden continuar realizando vinos con métodos tradicionales sin renunciar a la calidad y el buen hacer.
Fundada en 1870, presume ser la bodega más antigua de Madrid en funcionamiento y es que ya van por la quinta generación desde que comenzara a vender sus vinos tintos y blancos en pellejo en las provincias de Segovia y Valladolid y en el propio Chinchón.

Fachada de la Bodega Del Nero


Poseen cuarenta hectáreas de viñedo propio en donde cultivan en espaldera y vaso las variedades tempranillo, graciano, malvar y airén en diferentes tipos de suelo (arcilloso, arenoso y yeso), lo que confiere a sus vinos una seña de identidad propia en función de este suelo. La producción total ronda los 150.000 kilos de uva al año.
Ya desde el proceso de vendimia es donde comienza ese gusto por hacer las cosas de una manera tradicional, con mimo y esmero para que la uva llegue en el mejor estado. Se vendimia a mano y la uva es enviada a la bodega en cajas de plástico para comenzar el proceso de vinificación en las mejores condiciones.
Y aquí es donde los métodos tradicionales alcanzan su mayor expresión, en el momento de la fermentación. Nada de acero inoxidable, la clásica tinaja de barro tiene aquí su gran protagonismo. Tinajas de barro de 4000 litros en donde el vino fermenta durante aproximadamente 15 días y en donde va adquiriendo esos matices de vino clásico, de vino de la tierra...
A partir de ahí comienzan las catas y se va viendo donde va cada vino, a granel, a joven, a barrica para envejecerse. Los planes de vinificación de las grandes bodegas aquí no sirven, aquí se decide con la experiencia de los años y la observación que los años les han ido dando a Álvaro y Roberto, quinta generación de bodegueros, jóvenes pero sobradamente preparados para continuar con la tradición familiar.

Sala de barricas

Noventa y cinco barricas esperan los mejores caldos para ir redondeándolos y crear vinos con personalidad: Neri Crianza y Valdeliceda, sus dos vinos insignia que han ganado numerosos premios Viña de Madrid en los últimos años.
Además Neri Tinto, un joven afrutado y fácil de beber y Neri Blanco, un clásico vino de Madrid con las variedades Airén y Malvar.
Y en la boca y en el recuerdo, un buen sabor después de una visita cargada de anécdotas, unas explicaciones sencillas pero muy instructivas sobre el hacer del vino y sobre todo la transmisión de una filosofía de bodega basada en la tradición, en el mirar hacia adelante pero sin olvidar el pasado y en usar la intuición que la experiencia te ha dado para tratar de realizar unos vinos que digan algo...

                                                              Bodega Del Nero

                                              Calle de Don Ramiro Ortiz de Zárate, 6
                                                                  Chinchón
                                                                    Madrid

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