martes, 12 de marzo de 2019

Se venden winelovers: Falsos seguidores en la Enología Digital

Hace unos días leía una publicación en Linkedin de una compañera del curso de Marketing Influencer que realicé hace un par de años hablando indignada de los ofrecimientos que recibía para comprar seguidores, sobre todo de instagram para engordar sus cuentas en Redes Sociales.
Pues bien, después de ello me puse a investigar y decidí surfear un poco por internet. Efectivamente, bastaba escribir "comprar seguidores instagram" en Google para que apareciesen cientos de resultados de empresas que te venden seguidores que prometen ser reales. Por algo menos de 30 euros puedes comprar por ejemplo 5000 seguidores en Instagram. Lo que más me llamó la atención es que uno de los reclamos de la publicidad decía cosas como "Conviérte en Influencer" o "Haz de tu empresa una marca reconocida".
Al hilo de esto me vino a la cabeza ineludiblemente el Salón Gourmet que se celebra el próximo mes en Madrid. Me encantaría asistir como buen amante del vino para ver que propuestas nos muestran las bodegas allí presentes y dicho de paso, poder contároslo por aquí pero al querer acreditarme me topé con la realidad. El requisito de bloguero para ser acreditado era tener unas 2000 visitas mensuales y 5000 seguidores en Redes sociales. ¿ Os imagináis que de golpe y porrazo comprase 5000 seguidores de Instagram y mi cuenta pasase de 100 a 5100 en diez minutos?. Estaría bien, pero estaría engañando al Departamento de prensa de la Feria Gourmet y lo más importante, me estaría engañando a mí y a mis 100 seguidores reales que supongo me seguirán porque les resulte interesante alguno de los contenidos que publico, al igual que en mi cuenta de Twitter. Así que me quedaré sin asistir o me rascaré el bolsillo para pagar la entrada...
Quizá sea un romántico poco pragmático pero prefiero tener seguidores reales que como he dicho, me sigan porque les aporto algo y que puedan interactuar conmigo y tener un compromiso, los famosos feedback y engagement que tan de moda están en el campo del Marketing y el Social Media.

El vino y las Redes Sociales


Dicho esto, decidí investigar varias cuentas de Bodegas al azar en Instagram y ver si "cantaba" algo en su número de seguidores o en el perfil de éstos. Evidentemente, me llevaría un mundo analizar las cuentas de las más de 1000 bodegas que puede haber presentes en la red social de la camarita, sólo si contamos las bodegas españolas; pero después de un rato y trastear en unas diez bodegas que ya conocía... !Bingo¡, dí con una ( por supuesto no os diré cúal es pero es manchega) que sospechosamente contaba entre sus casi 1600 seguidores con un 80% de adolescentes indios que apenas tenian 5-10 publicaciones de media pero que seguían en cambio a una media de 3000 perfiles de instagram, casi en su totalidad extranjeros. Con el sarcasmo que me caracteriza pense "A ver si han hecho una feria de vino español en la India y esta bodega ha triunfado con sus vinos", pero teniendo en cuenta que sus seguidores son adolescentes de menos de 18 años y que la media de los vinos de la bodega ronda los 15-20 euros la botella que allí puede ser casi medio sueldo de un trabajador humilde, pues no.
Con este ejemplo real, seguro que hay más, os quiero llevar a reflexionar hasta qué punto es ético comprar unos seguidores o unos likes para las publicaciones de tus redes sociales y qué pueden aportar a tu bodega además de engordar unas cuentas sociales que sabes que no van a tener interacción, actividad, compromiso y cuyos seguidores además jamás serán consumidores potenciales de tus vinos o de tus actividades de enoturismo.
Lo fácil es comprar algún seguidor, sobre todo al principio, para dar mayor visibilidad a tu red, y sé que de hecho es una práctica común ya que es difícil que te sigan hasta que no consigues tener una red creada de contactos y conocidos en el mundillo de la enología, a mí también me ocurre.
Yo personalmente y, aunque vaya paso a paso con mucha ilusión, prefiero conseguir mis logros a base de tesón, ilusión y esfuerzo y esperar que los resultados lleguen poco a poco, con paciencia.
Estoy seguro de que la mayoría de las bodegas , sobre todo las más pequeñas y de las que me gusta hablar;  siguen también estas máximas para conseguir resultados no sólo tangibles y económicos sino también los intangibles, como la satisfacción del trabajo bien hecho.
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