lunes, 1 de abril de 2019

Finca Valquejigoso: El valor del Terroir

En los límites de Madrid y Toledo, un camino de poco más de un par de kilómetros te lleva a la Finca Valquejigoso. Las viñas en parcelas perfectamente delimitadas en terreno ondulado que se divisan desde el camino en polvareda ya te hacen intuir que estás llegando a un paraje especial en donde la vegetación y las especies propias de la dehesa como el quejigo (del que toma nombre la finca) o las encinas conviven en perfecta armonia con las vides.
Visitar las instalaciones con Aurelio y José Ángel, es como realizar un máster en viticultura, no sólo por las explicaciones claras y concisas sobre todo el proceso que desemboca en la creación de ese néctar de dioses llamado vino, sino también por la pasión que emana de sus palabras.
Las primeras viñas se plantan hace ya más de veinte años usando el método del injerto e intervienen prestigiosos viveristas franceses.
La ondulación del terreno, la diferente orientación de las espalderas de las parcelas en función del terreno y los diferentes estratos que componen los suelos, con el estrato arcilloso a diferentes profundidas según las zonas, confieren un carácter único a cada variedad de las nueve que componen las parcelas de uva tinta de la finca, a saber: Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Tempranillo, Merlot, Petit Verdot, Syrah, Garnacha, Graciano y Negral.
Mención aparte merece las parcelas donde se situan las variedades de blanco: Sauvignon Blanc, Viognier y la autóctona Albillo Real.
La zona más fresca de la finca es rica en suelos profundos y arenosos con el terreno arcilloso a unos dos metros que dan un gran vigor a las vides que en cambio por la orientación de la parcela y la protección de las hojas, retrasan la vendimia hasta primeros de octubre, cosa impensable para una variedad como la Albillo pero que hacen a la uva adquirir una potencia única. Despúes de una crianza en barrica y una vez hecho el coupage, el vino reposa en huevo de hormigón un año. El resultado es un vino único, elegante, untuoso y estructurado, es el Mirlo Blanco que tuve la suerte de catar directamente del depósito de hormigón antes de su embotellado.

Integración total viñedo-vegetación

Para el abono de la tierra, únicamente utlizan estiércol de origen natural, nada de abonos químicos como primera seña de que lo que se busca como me insistían en la visita es influir lo menos posible en lo que la tierra con carácter único de Valquejigoso nos quiera ofrecer.
El proceso de poda y del resto de labores culturales, como así le gusta llamarlas a José Ángel, es muy selectivo, en la búsqueda de una producción de rácimos baja pero de excelente calidad. Aunque utilizan los medios más avanzados de telemetría para llevar un control de todo el proceso de maduración de la uva, se trata de intervenir poco en el viñedo.
Mientras José Ángel me explica con la pasión de quien ama la viña, yo contínuo tomando notas y empapándome de la cultura vinícola.
Ya en la bodega, Aurelio, alma máter de la bodega, con su carácter distendido y afable y una sabiduria que no sólo da la formación sino el trabajo concienzudo y la experiencia; me explica el proceso propio de la elaboración del vino.
Después de una vendimia larga que dura entre cuarenta y cincuenta días debido a las diferentes variedades y comportamientos de las parcelas, lo primero es mantener la uva fría. Ésta se somete a una maceración en frío de cinco a siete días para posteriormente comenzar todo el proceso propio de la elaboración, que se realiza con sumo cuidado para no alterar la uva y sus propiedades.
Una vez realizadas las elaboraciones en tinas de roble francés y depósitos pequeños de acero inoxidable, el vino de las diferentes variedades tintas se trasiega a barricas nuevas y usadas de tostado bajo para respetar lo máximo posible el lenguaje del terruño, como resultado tendremos tres vinos tintos de excelente calidad. 

Sala de Barricas de Valquejigoso


Dehesa Valquejigoso, un coupage de siete variedades que varía en proporciones según la añada y que como si de un proceso de alquimia se tratase, se va explorando hasta conseguir un vino de carácter mineral, elegante y con personalidad propia, resultado de los 26 meses que permanece en barrica y de una permanencia larga en botella, otra de las características propias de los vinos de la finca.

Para realizar el V2, unicamente se utilizan los mejores vinos de la bodega, aquellas uvas que consiguen una excelente maduración se incluyen en el ensamblaje otra vez alquímico para lograr un vino que es el alma de Valquejigoso y se puede decir que recoge de la tierra los valores de la finca. Mineralidad y amplitud en boca son abrazados por el recuerdo después de ser catado.

Por último el V1, sólo producido en ocasiones de añada excepcional con Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc,variedades que funcionan excelentemente en la finca. Vino singular y con gran personalidad y complejidad aromática. Goloso, redondo y de una profundidad inimitable.

Aurelio Garcia y Jose Ángel Colomo
embajadores de la identidad Valquejigoso

En una de mis visitas a una bodega de vinos de Madrid, me comentó una bodeguera que para ella ningún vino valía más de 30 euros la botella y que luego estaba el marketing y el prestigio del nombre que le aportaba al vino un precio más elevado. 
Después de visitar  Finca Valquejigoso, recordé estas palabras y me vino a la cabeza una reflexión en su vertiente más romántica:
¿ Y si el valor de un vino no estuviese tanto en los costes de producción sino en la historia implícita que nos transmite a través del terruño y los valores que éste le confiere, además de aromas y otras propiedades más tangibles?
La respuesta está en los vinos de Valquejigoso, dejad que la viña se exprese...










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