miércoles, 29 de mayo de 2019

Bodegas Valdubon: La tradición resiste

Hace unos días cuando visité las Bodegas Valdubón, en el pueblo de Milagros, muy cerca de Aranda de Duero, comencé a plantearme cómo afrontar este artículo. ¿ Como una reseña de la visita a la bodega?, ¿Como un artículo de mi experiencia personal?. Enseguida descubrí que quizá, además de los datos de esta bodega que en todas las visitas te suelen dar, como la producción de botellas o la elaboración de los vinos, debería hablar de la resistencia de las bodegas tradicionales frente al cambio de tendencia que se está dando en Ribera de Duero con la entrada de grupos de inversión y grandes grupos bodegueros que están comenzando a comprar pequeñas bodegas en la zona de la milla de oro ribereña para adaptarlas a las necesidades de las grandes producciones de botellas.
Bodegas Valdubón es un ejemplo de esas bodegas de producción media que ha sabido conservar el sello de calidad de las bodegas tradicionales, teniendo una producción controlada de uva de unos 5000 kilos por hectárea, por debajo del máximo exigido por la D.O. 
Las clásicas parcelas de forma irregular circundan las instalaciones de la bodega, fundada en 1997 por un grupo de socios y amigos que sin embargo, en los años de la crisis de la uva, la vendieron al gupo Freixenet. Con la compra del 50 % del grupo por parte del gigante vinícola alemán Henkell y la intención de ocuparse sólo de la comercialización de vinos espumosos, Bodegas Valdubón y las otras 5 bodegas del grupo podrían haberse visto abocadas a la venta por separado o incluso a la desaparición como marca, ejemplos no faltan en Ribera de bodegas compradas para más tarde borrar de un plumazo su historia y cambiarlas el nombre.
Supongo que por una razón romántica y también porque no, económica, la familia Ferrer, uno de los socios que forman el otro 50 % del grupo Freixenet decidió hacerse con el grupo de bodegas y mantener el mismo sistema de producción tradicional que tan buenos vinos nos regala a los amantes del vino.
 Ahora ya puestos en antecedentes, os hablaré de la bodega en sí. 
Es sábado a media mañana y el tímido sol burgalés ya calienta y nutre las viñas de Valdubón, un pequeño pero bonito edificio sin pretensiones en una pequeña ladera junto a la antigua N-1 se emerge timídamente como los vinos que salen de esta bodega que sin hacer ruido y sin grandes campañas publicitarias han sabido hacerse un hueco en el universo Ribera y también fuera de España, sobre todo en Méjico, gracias a la buena calidad de los caldos y unos precios por botella ajustados.

Bodegas Valdubón

Ya en la bodega nos recibe Gloria, responsable del departamento de enoturismo y segunda enóloga, una de esas personas que enseguida se ve que vive el mundo del vino con pasión. Extremeña afincada en Aranda, es una de los ocho trabajadores que trabajan de forma permanente en la bodega y que con esfuerzo e ilusión sacan el trabajo adelante.
La bodega produce aproximadamente en una cosecha normal alrededor de 800.000 botellas y en su catálogo poseen seis vinos tintos y un blanco bajo la D.O. Vinos de Rueda. Además de las parcelas que circundan la bodega, trabajan con viticultores de la zona de Roa y Pardilla, de donde salen las uvas para sus vinos más exclusivos. Un seguimiento exhaustivo y un gran conocimiento de la viña es la filosofía de la bodega, que combina la elaboración de los vinos jóvenes más nobles con la utilización de las maderas de roble americano y francés, lo que confieren a sus vinos ese toque avainillado y aterciopelado, característico de los mejores vinos de Ribera.

Sala de barricas

Después del recorrido por las instalaciones de la bodega, toca catar los vinos.
Valdubón tempranillo es fresco y fácil de beber, un tempranillo muy equilibrado. Al contrario de lo que se piensa, no siempre es fácil conseguir vinos jóvenes buenos por esa creencia de que el vino con alcurnia es el que ha pasado por madera.Un buen vino joven para el chateo es el mejor aliado aunque en los bares se empeñen en darnos un crianza, y este de Valdubón es bueno.
Valdubon crianza tiene una acidez bastante equilibrada. En boca es frutal y aterciopelado pero a su vez potente.Va ganando en potencia hasta tener un largo retrogusto. Posee el sello del gusto Ribera, como me gusta llamarlo, que no todos los vinos de Ribera consiguen. Un vino equilibrado y estructurado con los toques organolépticos propios de los vinos de tinta fina : fruta,redondez, estructura, persistencia y potente retronasal.

Una vez terminada la cata y después de charlar un rato con Gloria, es hora de partir hacia Aranda para disfrutar de sus asadores y sus bodegas subterráneas. Me voy con la sensación de que a pesar de los grandes cambios que se están producciendo en el mundo del vino en cuanto a producción y elaboración en su vertiente más mercantilista, siempre resistirán bodegas como Valdubón, bodegas cuyo sello de identidad es el mimo de la materia prima y el proceso de elaboración.
Visita grandes bodegas, bodegas prestigiosas o con grandiosas instalaciones, pero visita también bodegas tradicionales como esta para no perder la perspectiva de lo que representan los vinos de Ribera.




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