jueves, 9 de mayo de 2019

Fenavin: El lugar donde caben todos (los vinos)

Suena el despertador, las 6.30. Me desperezó rapidamente insuflado con la adrenalina de asistir a mi primera feria de vino top, Fenavin.  En menos de una hora en tren estoy en Ciudad Real, convertida durante tres días en capital española del vino y embajadora de nuestros vinos en el mundo. Una gran feria con una organización excelente tanto para expositores como para visitantes.
Ya a primera hora voy al lío asistiendo a una interesante ponencia sobre los vinos sin D.O. ,etiquetas, puntuaciones o cualquier marca distintiva comercial. Aquí lo que sirve es el valor, el quehacer personal y el contar historias, expuesto perfectamente por Juan Cascant, uno de esos "locos" que cambió su dedicación profesional por la aventura vinícola. Pero de ello y sus reflexiones hablaré más adelante...
En la Galeria del vino, un inmenso espacio donde catar más de 500  vinos de las bodegas participantes tengo la oportunidad de catar excelentes vinos, en donde todos están representados: las bodegas más prestigiosas y grandes, las más familiares, los nuevos proyectos nacidos de la ilusión.
Grandes vinos, vinos baratos y con precio más elevado; vinos hechos desde la tierra al fin y al cabo.
Despues de dos horas catando, es tiempo para el descanso y el buen comer y después de nuevo al tajo.
Es hora de visitar los stands y charlar con técnicos, enólogos, comerciales, bodegueros.
De todas estas horas de visita he corroborado algunas conclusiones que ya tenía y algunas reflexiones. En Fenavin, como en el mundo del vino en general, caben todos aunque no pueden competir en igualdad de condiciones. Las grandes bodegas y entes con sus grandes stands, sus equipos comerciales integrados por varios miembros y sus estrategías de marketing tienen las de ganar.
Lo que ayuda en gran medida a los pequeños productores mucho en la feria es la galeria del vino en donde pueden llegar al comprador con más facilidad.

Galeria del vino en Fenavin


Pero lo que realmente es importante para las bodegas más pequeñas es hacer ver su sello distintivo de las demás: Una etiqueta original, una elaboración de vino novedosa pero sobre todo, dar valor a lo que se hace, contar la historia que el vino lleva implícito. Algunos gurús del marketing podrían hablar de marketing sensorial, marketing de guerrilla, yo prefiero llamarlo biografía del viñedo, porque un vino es el resultado de la vida de una viña, con sus valores y características, más allá de marketing.  Creo que ese es el rumbo que tiene que seguir el vino para llegar a las nuevas generaciones, no tanto el valor mercantilista, sino el valor de que el vino te aporte algo, una historia real.
Dicho esto, he encontrado en la Feria algunos casos interesantes de proyectos, bodegas o D.O 's que creo que aportan algunos rasgos distintivos para aportar valor al vino más allá del marketing que, claro está, es importante.

En el campo de las bodegas pequeñas, esas bodegas pequeñas familiares que luchan contra viento y marea con ilusión, me sigue sorprendiendo Bodegas Calar, una bodega de la zona de Campo de Calatrava, en Ciudad Real. El buen hacer de su enólogo José Carlos Garcia Vega y el esfuerzo de la familia Rivas Moreno en donde todos sus miembros están implicados en el proyecto de una u otra manera da como resultado unos vinos diferentes y de calidad, propios del suelo de roca volcánica en donde se asientan. Ábrego y Calar del Río Mundo, sus dos vinos insignia, han sabido hacerse un huequito en el catálogo de importantes vinotecas y se sirven en algunas tabernas y bares de vinos por copas de la capital.

Stand de Bodegas Calar


Juan Cascant es el viticultor de Celler la Muntanya, un interesante proyecto cuya vida alcanza ya los quince años y en donde huye de cualquier convencionalismo para elaborar los caldos. Porque en Celler La Muntanya creen en una viticultura comprometida con el ecosistema y con el valor de justicia social. Dar el valor que se merece a la uva, un valor más allá de lo económico. Buenas prácticas agrícolas en donde todos ganamos. Los microviñedos son los protagonistas y de cada uno se extrae la expresión del origen que queda reflejado en los vinos, elaborados con ilusión y esfuerzo. El resultado son vinos con personalidad real, no aquella personalidad de la que nos hablan en ocasiones en muchas etiquetas como un reclamo de marketing vinícola. Además, participando en Vi i amics, puedes ser propietario de tu propia microviña y elaborar tu propio vino con la ayuda y el soporte de Celler La Muntanya. Celler La Muntanya pertenece a un grupo de bodegueros movidos por la rebeldía, los Inkordia Wines, vinos únicos, naturales y especiales que se identifican con el bodeguero y su tierra. Otra forma de hacer vino fuera de las D.O's es posible...

Stand de los Inkordia Wines

En el campo de las D.O's , las pequeñas denominaciones están pisando fuerte y dispuestas a dar guerra en el mercado, en ocasiones polarizado por las grandes denominaciones y el resto. Un ejemplo de que se están haciendo las cosas bien es la D.O. de vinos de Cebreros. Gracias al interés y la dedicación de personas como Flequi Berruti, un "transgresor" del vino o una adecuada dirección técnica, se están realizando vinos de Garnacha y Albillo real de gran calidad en la zona de la Sierra de Gredos. La recuperación de viejas cepas junto con elaboraciones que huyen del convencionalismo y la estandarización nos regalan vinos con carácter etiqueta "Garnacha", potentes en nariz y frescos en boca donde la fruta alcanza su máxima expresión. Hay que seguir de cerca estos vinos de Cebreros porque darán mucho que hablar en el momento en el que se les dé un poco más de coba. Un ejemplo de cómo es posible recuperar zonas desahuciadas por la despoblación y la desruralización y convertirlas en buenos proyectos vinícolas.

Por último, no quería dejar de mencionar dos proyectos de Vinos de Castilla con un denominador común como es la recuperación de técnicas clásicas manchegas de vinificación como la tinaja o el depósito de hormigón que, conjuntados con las más modernas técnicas de elaboración nos regalan vinos con la personalidad manchega y el punch de los vinos de calidad. Hablo de las Bodegas Tierra de Orgaz en Manzaneque y Más que Vinos, a caballo entre Cabañas de Yepes y Dos Barrios. Prometo hablaros más extensamente de estos proyectos, ya que tengo pendiente una visita a estas dos estupendas bodegas.

Y hasta aquí mi Fenavin, la feria donde caben todos los vinos y todos son importantes, independientemente de ser grande o pequeño, porque el buen vino como los logros de la vida, no los aporta el dinero, sino la ilusión y el esfuerzo...




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