lunes, 29 de julio de 2019

El pedante del vino

Hoy os voy a contar la historia del pedante. Para empezar esta historia os pondré en situación. Imaginad una reunión de amigos que hace tiempo que no se ven. Unos beben cerveza, otros beben vino. Y de repente, llega el pedante. Trae un par de botellas de rioja, un vino cojonudo dice, que está en el puesto 17 de la lista de los 100 mejores vinos del mundo. Lo ha guardado en su vinoteca a una temperatura constante de 14 grados y lo trae en una bolsa isotérmica para conservar las propiedades. Lo descorcha y lo deja en una estantería pues para apreciarlo en su máximo esplendor y que se oxigene hay que esperar un par de horas. De vez en cuando se acerca y abraza la botella con las dos manos para comprobar que alcanza la temperatura idónea. Yo, por mi parte ( qué herejía) he llevado un Finca Tejoneras de la D.O. Vinos de Madrid, un cuopage de alta gradación que menosprecia y ni se digna a probar pues él solo bebe su marqués. Yo, que por supuesto ya he probado en otras ocasiones el rioja que ha llevado, me animo a probarlo por no hacerle el feo e inmediatamente llega su pregunta inquisidora: ¿ Qué tal está el vino?. Yo respondo inocentemente "No está mal" y de repente abro la caja de los truenos, toda la ira del pedante recae sobre mí.
" Por favor, no está mal. No me digas eso, puedes decir que te gusta más o menos pero no está mal, no". " Un vino que ocupa el puesto 17 de los vinos del mundo por los entendidos del vino, por favor..." Yo, la verdad, ni le respondo y continuo bebiendo mi excelente vino de Madrid...

Él podría ser el Pedante del vino


No entraré en el conocimiento del vino que pueda tener este amigo, una persona de más de 80 años que según cuenta, comenzó a beber vino con 5 años. De lo que sí hablaré es del respeto del gusto de los demás y de la percepción que algunos tienen de la calidad del vino. Quizá el pedante no supiera que mi vino tiene numerosos premios nacionales e internacionales, quizá se hubiera animado a probarlo. El problema es que nos encasillamos en determinados vinos y nos estamos perdiendo vinos excelentes que quizás no tengan premios o medallas porque huyan de ese método de promoción del vino, quizá prefieran el boca-oreja y tener un público fiel que disfruta con cada pequeño trago.
Creo que un premio ayuda pero no hace a un vino mejor o peor. El mejor vino, como ya he dicho en alguna otra ocasión, es el que a uno le gusta y disfruta con él. Y sobretodo, en el mundo de la enología, como en la vida misma, no existe la verdad absoluta y eso es lo bonito. Hay tanta variedad y tanta calidad en nuestros vinos que no nos perdamos en convencionalismos y pensamientos encorsetados y lancémonos a catar y catar...

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3 comentarios:

  1. Mucha razon, etiquetamos todo por las marcas y la publicidad.

    La calidad esta en el contenido y no en el continente.

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  2. Muy buen articulo y mejor reflexión.

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  3. Muchas gracias por vuestros comentarios.El mejor vino, como dije, es el que a uno le guste...

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