lunes, 19 de agosto de 2019

Fuera de ruta: Bodegas Faelo (Vinos de Alicante)

Son poco menos de las once de la mañana y el sol ya ajusticia al que ose permanecer un buen rato fuera del abrigo de alguna sombra. Ese sol mediterráneo tan lleno de vida pero tan húmedo y pegajoso en verano. Para llegar a Bodegas Faelo, en el entorno de Elche, necesitas atravesar varios caminos estrechos y asfaltados de aquella manera en donde los frutales y las casas de campo asoman tímidas a través de las vallas metálicas. En ese momento quizá eches algo de menos las parcelas de viñas perfectamente alineadas de la zona de Ribera de Duero o ese mar frondoso de hojas y racimos del paisaje manchego. Pero al llegar a la puerta de las Bodegas Faelo ves que todo aquí es distinto y desde el primer momento parece que has visto ese paisaje toda tu vida. La primera impresión, y no errónea, es la de una pequeña propiedad que es cuidada con esmero por la familia, como si se tratase de su bien más preciado. Bodegas Faelo ya va por la cuarta generación y van muy en serio, pequeños pero orgullosos de lo que hacen y el cuidado que le ponen.
Fue allá por el año 1930 cuando el primer miembro de esta estirpe de viticultores familiares se casa y decide, como es tradición en la zona, construirse una casa de campo. Ese mismo año ya obtiene su primera cosecha y comparte vino con amigos y conocidos que comienzan a apreciar su vino, de mejor calidad que el que imperaba por la zona. Ni la guerra ni la tardía filoxera impedirán a la familia continuar haciendo vino y venderlo a granel durante las siguientes generaciones. Unas cúantas décadas después, en el año 2000, la tercera generación, encarnada en Jaime decide darle un impulso a la bodega con la aprobación de su padre, llamado Faelo por sus amigos y conocidos e  introduce las mejoras necesarias para la elaboración de vino de calidad embotellado. Depósitos de acero, barricas o embotelladoras comienzan a formar parte del nuevo decorado de la bodega, que sin embargo no olvida los viejos aperos y utensilios como cuba de madera para pisar la uva o la prensa antigua manual que posee más de cien años.

Pasado y presente de Bodegas Faelo


Esta adaptación culmina en 2005 con la primera cosecha embotellada de la historia de la bodega. Desde entonces y añada a añada, han ido afinando la calidad de sus vinos hasta conseguir unos vinos bien elaborados.
En las dos hectáreas y media que posen de viñedo repartidas en tres parcelas poseen las variedades Chardonnay con la que elaboran un blanco cargado de frescor y fuerza, Syrah para elaborar un rosado potente en color y matices, Cabernet Sauvignon y Monastrell para elaborar un tinto crianza con carácter y diferente y Moscatel de Alejandria para elaborar su vino dulce, con un dulzor justo que acaricia el paladar. Vinos de la prometedora D.O. Vinos de Alicante en su máxima expresión.
La fórmula no es tan sencilla como parece. En la elaboración intervienen procesos de antaño como la pisada y el prensado de la uva de manera tradicional con los métodos más actuales como la fermentación en depósito de acero a temperatura controlada o la utilización de la Biodinámica en algunos procesos.
La poda y la vendimia se realizan en Luna Nueva, aprovechando que la savia de la planta está en su parte baja.
La biodinámica y la conjunción tradición-modernidad son sus señas de identidad pero no las únicas, por encima de todo está el respeto por la uva y lo que nos regala, eso es, la mínima utilización de sulfitos y la ausencia de fungicidas en los viñedos y sobre todo el esmero y la dedicación de una familia que, como muchas otras en el mundo del vino, luchan día a día por ofrecer vinos de calidad e intentar que lleguen hasta nuestros paladares.
Cuando abandonas la bodega olvidas los grandes viñedos de Ribera o de La Mancha y te quedas con la imagen de Jaime padre y Jaime hijo, que junto con el resto de personas que trabajan en aquella pequeña parcela de terreno, te hacen sentir como parte de su casa y su proyecto y lo hacen también un poco tuyo...

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