jueves, 24 de octubre de 2019

Finca El Encin: El oasis de la vid

Es día de diario y me dirijo con mi coche a la Finca El Encín, unas instalaciones dependientes del IMIDRA, que no es otra cosa y no poca cosa que el  Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario. Para llegar hasta allí debes recorrer la siempre congestionada A2, un manto de camiones, furgonetas veloces y gente con mucha prisa que sestea por los carriles. Cuesta creer que entre un mar de polígonos, centros comerciales y hoteles del amor exista un verdadero paraíso para los amantes de la agricultura y del vino en particular. Aunque en esta finca se realizan innumerables investigaciones y trabajo de campo con diferentes aspectos de la agricultura y el medio rural, os hablaré de la parte de la uva, ese bien tan preciado que los que amamos el vino vemos como el principio de todo.
El camino para que el IMIDRA albergue una colección de mas de 3500 entradas (variedades de uva y portainjertos) no ha sido fácil y gracias al trabajo de muchas personas hoy en día podemos contar con un verdadero tesoro.
El origen de esta verdadera reserva de variedades de uva tiene su origen con la famosa y omnipresente filoxera. Ante la necesidad de conservar todas las variedades posibles y no perderlas nació la idea de tener una suerte de vivero de variedades. Lo que empezó a finales del siglo XIX fue desarrollándose con el tiempo y después de pasar por sedes en Navarra, Haro, Valladolid y Pinto, se establece a partir de 1950 en Alcalá de Henares.

Ejemplo de variedad



Las muestras que llegan se someten a un análisis de ADN y si se observa que es una especie que no está registrada, se incluye en la colección. Gracias a ello se ha conseguido recuperar especies casi perdidas que habían hecho de pequeñas cepas semiabandonadas su reducto.
Pero en el IMIDRA además realizan una excelente tarea de investigación en donde constantemente realizan diferentes estudios de resistencia de la uva ante virus y enfermedades y otro tipos de estudios que suponen una herramienta importantísima en el mundo de la viticultura.
Actualmente están realizando un estudio sobre cómo afecta el cambio climático a la vid. Con datos recogidos desde 1950 se está observando que debido al alza de las temperaturas y el nivel de lluvias, la uva, en general, está madurando de una manera mucho más rápida, lo que tendrá que obligar en un futuro a buscar variedades de maduración más lenta. Debemos acostumbrarnos también a la idea de que los vinos, al madurar de manera diferente y ser de variedades distintas, puedan cambiar sus matices de sabor...
En otra de las dependencias de la Finca nos encontramos una coqueta bodega experimental. En otros tiempos establo de ovejas, hoy en día es un interesante lugar donde realizan diferentes elaboraciones con monovarietales de variedades recuperadas recientemente como la morate o la castellana blanca para observar su rendimiento y calidad. Otros estudios que realizan tienen que ver con levaduras autóctonas e industriales o tipos de barricas.
Lo que en su día podía albergar una suerte de palomar es hoy en día la sala de catas en donde se observan los resultados de las elaboraciones antes descritas: cambio de levaduras, descriptores del vino...
En realidad, la verdadera joya de la corona es su Museo Ampelográfico, también consultable en una base de datos en su web, que recoge las 233 variedades de uva más utilizadas en España y que es solo una pequeña muestra de la colección de vides.

Museo ampelográfico


Es una gozada poder perderse por este Jardín del Edén del amante del vino e ir probando como fue mi caso las uvas de las variedades directamente de la cepa, descubriendo matices, sabores y sensaciones jamás sentidas.
La Garnacha tintotera con su piel y pulpa tinta, la Cabernet Sauvignon con esos chispeantes toques de pimiento verde, la Moscatel Rosa y la Isabella con sus recuerdos a golosina y gominola o la Catalana Blanca con sus reminiscencias a piña y melón.
Un grato recuerdo y una magnífica visita que te da otro punto de vista y otra visión más cercana de este bonito mundo de uvas y vino.
Porque Finca El Encin es la muestra de que en la madeja de la industrialización y la urbanización atroz de nuestros espacios naturales, puede existir un oasis donde disfrutar de lo primigenio...
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