lunes, 14 de octubre de 2019

Vino y amistad: Una fuente inspiradora

Hay un dicho que reza que el amor es el que mueve el mundo. Para algunos como nosotros además lo mueve el vino. Esta afirmación que puede parecer del todo exagerada toma su máxima expresión cuando vivimos experiencias que terminan convenciéndonos de que, más allá de propiedades organolépticas, el vino siempre es bueno. Hace unos días terminé un curso de enología impartido en la Universidad Complutense. Fueron días de grandes enseñanzas, de buen aprendizaje y de volver a sentirme un estudiante más después de largo tiempo. Esos días me movía la ilusión más que nada. Me despertaba a las cuatro y media de la mañana, trabajaba ocho horas y después de comer y un breve descanso, allí que iba con mi cuaderno y mis ganas a la par que mi cansancio. Mereció la pena, y mucho. Porque más allá de todo lo aprendido, también he descubierto lo poderoso que es el mundo de la enología. Varias personas de diferentes edades e inquietudes movidos por la misma pasión, y eso, eso es lo bonito del mundo del vino.
Si muchos de los conflictos del mundo se resolviesen en enotecas al abrigo de una copa de vino en lugar de en asépticos despachos institucionales, quizá otro gallo cantaría.
Gracias a esta experiencia puedo decir que he conocido personas con las que seguro podré compartir grandes momentos en el futuro.

El vino es compartir buenos momentos


De mis compañeros y la gente que voy conociendo en este apasionante mundo, bodegueros, viñadores, sumilleres, amantes del vino sin más, estoy sintiendo la fuerza inspiradora de personas que hacen del vino una forma de vida, personas que superan los obstáculos que a veces se encuentran para expresar toda la pasión en el vino.
Por esta razón comencé con este blog hace casi un año y ahora está dando sus frutos que no se traducen en "likes" o seguidores, sino en la satisfacción de saber que escribo porque me gusta, sin buscar nada a cambio, y en aprender cada día de todas las personas que se cruzan en este camino maravilloso que se llama enología y que aún no ha hecho más que comenzar.
Perdonad mi sentimentalismo pero si el vino no es sentimiento y sensaciones, no es nada.
En la era del coaching, no hay mejor consejero que un amante del vino, hacedme caso...
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