viernes, 15 de noviembre de 2019

De salones y ferias de vino: Catar la pasión...

Hoy quiero hablaros de ese maravilloso universo de los salones y las ferias de vino, un microcosmos donde los asistentes que acuden les mueve diferentes motivaciones. En mi caso y desde hace algo más de un año que comencé a ser asiduo a estos salones y después de varios cursos de enoturismo, enología y cata, mi motivación es la de continuar aprendiendo de los magníficos vinos que se elaboran en España y absorbiendo conocimientos. Suena romántico, lo sé, pero como ya he mencionado en otras ocasiones, no concibo el vino si no es desde una visión romántica.
En todos los salones a los que ya he acudido en mi breve pero intensa andadura en el mundo del vino he podido encontrar prácticamente la misma estrategia de comunicación de las bodegas, eso si, con distinta suerte. Como uno de esos perfiladores psicológicos presentes en las series de televisión tipo CSI o Mentes Criminales, me he permitido el lujo, sin mala intención, de crear diferentes perfiles de comercial, sumiller, responsables de comunicación u otros cargos relacionados con las bodegas presentes en estos salones y que se ocupan de tratar de transmitir la filosofía de los vinos y "vender" sus virtudes:


  • El Profesional: Lo sabe todo del vino y su bodega. Es capaz de explicarte de una forma aséptica cada proceso de elaboración y puede decirte casi con exactitud el año que se plantó el roble de donde ha salido esa barrica utilizada para los vinos. Pero el profesional es aséptico, sabe mucho y lo repite todo como un mantra, pero sin pasión.
  • El Desmotivado: A este perfil le dedicaré pocas palabras, basta decir que está ahí porque tiene que estar hasta la hora de cierre del salón, cuando recoja sus bartulos y se vaya a hacer otras cosas más interesantes para ella o él.
  • El Relaciones Públicas: Es un excelente comunicador, pero no contigo que deseas saber más sobre sus vinos o su bodega. Ella o él te sirve el vino despreocupadamente mientras comenta cualquier cosa con la persona de la mesa de al lado o te suelta un lacónico " Perdona" para salir de su stand a saludar a no sé quien que conoció en no sé cual salón de vinos anterior.

Fenavin, el no va más de las ferias




  • El Heredero: Le preocupa bastante que se le acaben las botellas de vino de degustación, por lo que te sirve unas gotitas para mojarte los labios, que para catar no hace falta mucho más. En una ocasión, volví a una mesa con un compañero para que catase ese vino que me pareció tan bueno y la persona en cuestión me dijo que no me volvía a servir porque ya lo había probado y se le acababan las botellas...
  • El Apasionado: He dejado este perfil para el final porque creo que es el ideal y, por fortuna, es el que más abunda en los salones y ferias de vino. El apasionado es una conjunción perfecta de profesionalidad y pasión. Sabe transmitirte la filosofía de su bodega y lo que los vinos expresan, apoyado en explicaciones técnicas de forma amena y distendida. Puedes mantener una interesante conversación sobre vinos durante un buen rato y se ve que, al igual que tú, disfruta del intercambio de conocimientos y opiniones.
La conclusión de todo esto, más allá del sarcasmo, es que el mundo del vino es tan cautivador que debemos ponerle pasión ya que hay mucha gente ahí fuera formándose que daría lo que fuese por poder transmitir sus conocimientos  y su amor por la viticultura.
Por todo ello no tengo más que deciros que dejad que los vinos se acerquen a mí... 


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